jueves, 26 de abril de 2018



Ju. 26-13-IV-18

NUESTRO COLEGIO
“Isabel Rosillo- Santo Ángel”
AQC. 1.163
ASÍ OCURRIÓ, 142

Trascurrieron tres meses de recuperación, soportando la sonda y bajo los cuidados maternales de mi esposa y nuestra única hija, rodeado de nuestros cuatro varones.

Amplié oficialmente, la atención empresarial de nuestro segundo hijo, dedicado al buen funcionamiento del Centro de Educción Infantil y la fiel atención a cuantas gestiones, pagos y documentación ante todas las Instituciones y organismos correspondientes.

La adaptación a las enfermedades, la renuncia a la actividad  laboral, a la que has dedicado la mayor parte de tu vida, no son fáciles de asumir y requieren un cambio personal profundo, si quieres evitar la depresión, al sentirte inútil, inválido y sumido en la necesidad y  la dependencia de los demás; se hace presente el ejercicio de la humildad, la gratitud al amor de la familia y la valoración del mérito de los demás para contigo.

Aunque durante tantos años de dar consejos y ánimo ante el dolor y los sufrimientos  ajenos, descubres y experimentas en tu propio cuerpo y en tu  espíritu, el valor intrínseco, con frecuencia heroico,  de asumirlo coln la alegría jubilosa de ser útil a los demás, en el silencio redentor con que Jesucristo fue apresado, azotado y crucificado, callado  e inocente.

Nuestra debilidad humana, se ve fortalecida de manera sobrenatural, y se agiganta la Fe hasta niveles insospechados, cuando convertimos las penas, el desasosiego y la soledad en un instrumento de soporte y de ayuda a los que nos rodean procurando no au,emtar su preocupación.

Hemos afirmado y reiteramos nuestro reconocimiento de la personalidad individual, por la que nadie puede pensar, hablar y hacer por otro lo que es patrimonio exclusivo de cada ser humano.

Nacer, crecer, pensar, hablar, actuar y morir, son experiencias de cada uno y una de nosotr@s; esta es nuestra grandeza y el alegre, y espiritual, estímulo  de
nuestra realidad existencial, presente y futura eternidad.
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Id.E.34.
Fue un reto, lograr que, en momento alguno se produjera queja alguna desde las diferentes ramas religiosas, cuyos hijos oían las explicaciones que, con respeto a todos, se proclamaban en las aulas.
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miércoles, 25 de abril de 2018


NUESTRO COLEGIO
“Isabel Rosillo- Santo Ángel”
AQC. 1.163
ASÍ OCURRIÓ, 142

A las ocho de la mañana siguiente, los camilleros me trasladaron al quirófano; a mi lado,  mi esposa, mi hija y cinco hijos, me acompañaron hasta la puerta, donde un equipo de médicos y enfermeras se hicieron cargo de mi cuerpo, me anestesiaron, durmieron y extirparon las raíces de mi enfermedad.

Cinco horas de ausencia vital, de pensamiento mental y experimento de una muerte que, de momento,  se quedó en anunciad; cuando recobré la conciencia, la vista, el oído, el movimiento y la palabra,tuve la sensación de que, tras un viaje sin memoria, había renacido a una nueva vida.

La enfermera, ruborizaba y consciente ya, de mi solicitud de confesión del día anterior, se disculpó, recordando que su inoperancia de la noche anterior se debía a la falta de costumbre de plantear atención espiritua, y  anunciándome que en breves minutos me atendería el capellán del Hospital.

Cuando el Sacerdote se marchó, se  me acercó la amgelíca enfermera, haciendo una observación, con la que pretendía no sólo justificar su ignorancia, si no inspirarme ánimo y sosiego en aquellos momentos de dolor y  la física debilidad general tras la reciente intervención quirúrgica:

“Supongo que ya estará más tranquilo, todo ha salido bien y usted está tan feliz; ya me han explicado la importancia que tiene la confesión para  algunas personas, entre ellas usted; le he prometido a mis padres que yo haré la Primera Comunión cuando esté sufientemente preparada; a ud. Le debo mi despertar religioso, y le prometo mantener mi vida espiritual mientras viva.

Es un hecho muy simple, pero, durante los días que permanecí ingresado, le instruí  para que recibiera la comunión conmigo el último día de mi estancia hospitalaria, rodeados por los médicos y enfermeras de la planta y de los padres de la joven y madura cristiana.  
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Id.E.33.
Avalado por el titulo de Pedagogía,  Filosofía y Ciencias de la Educación, nuestras clases de 6º, 7º y 8º, impartidas en medio de católicos, evangelistas, testigos de Jeová, moros y ateos, no podían ser monocolor, sino válidas para todos, como es la realidad de la familia humana. 

martes, 24 de abril de 2018



NUESTRO COLEGIO
“Isabel Rosillo- Santo Ángel”
AQC. 1.163
ASÍ OCURRIÓ, 142

En septiembre de 2009, soy citado por el Departamento de Neurología, del Hospital La Paz;  se me aplican unos análisis, clínicos y actualizar los niveles de azúcar.

A mediados de octubre, acudo a la consulta y, tras ser informado de que necesito seguir un riguroso  tratamiento o la extirpación inmediata de la próstata.

El Doctor y Directo del Departamento citado, me explica con exactitud del alcance sanitario de mi salud, y que de mi depende la aplicación del remedio a mi enfermedad, invitándome a elegir entre la electroterapia y la extirpación de la glándula afectada; mi confianza en la medicina y la profesionalidad del médico, fue tajante, sincera y definitiva:

“Doctor usted es el experto y conoce mejor que yo la efectividad de una y otra de las intervenciones indicadas; a usted corresponde elegir la que me permitirá seguir viviendo algunos años más; confío en usted.”

“En este caso, merece la pena una intervención quirúrgica, extirpando de raíz la semilla cancerosa – expuso el especialista -,… aparte de las revisiones periódicas, a las que deberá continuar en el futuro.”

Superando incertidumbres ajenas y temores propios, naturales a la entrada en un quirófano, cuyo resultados es siempre imprevisible, ,alas 8 de la tarde de del 27 de diciembre de ese mismo año, ingresé  pleno de esperanza  en el Hospital, para ser operado en la mañana del Día de los Santos Inocentes.

Solicité la atención espiritual de un confesor; la enfermera puso la cara de sorpresa, sin entender el sentido de mis palabras; hice un acto de contrición, rogando al Padre que, por los méritos de la muerte y de la Resurrección del Hijo, me concediera el perdón de todos mis pecados y me colmara de su Santo Espíritu, en el caso de que no despertara.
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Id.E.32.
El hecho de ser el profesor de Formación Religiosa, con la autoridad moral que otorga la Licenciatura Eclesiástica y Civil, el Doctorado y el correspondiente documento oficial de la Declaración Eclesiástica de Idoneidad (S.EI.), otorgado  por la Conferencia Episcopal Española.
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